A ningún ciudadano de este país se le escapa que
nuestra Política está enferma, muy enferma.
El diagnóstico está claro: padece una peligrosa
gangrena que amenaza con necrosar los órganos vitales de nuestra Sociedad. Los
síntomas son tan explícitos que se convierten ellos mismos en significado:
extorsión, soborno, cohecho, prevaricación, malversación de fondos públicos… en
fin, una larga lista de manifestaciones de una enfermedad arraigada entre
nuestra clase política y empresarial[i].
Y la enfermedad se extiende con tal rapidez que la desvergüenza y
envilecimiento afectan ya a más de 700 políticos encausados aunque
probablemente sean diez veces más[ii].
Es lógico que una gangrena que afecta a muchos
cargos que ostentan la máxima representación pública deje cada vez más
estupefacto al ciudadano de a pie al tiempo que crece su indignación y
desconfianza hacia los políticos.
Por todas estas razones estamos obligados a reflexionar sobre las causas y
los remedios de una situación a todas luces insostenible, una gangrena que está
pudriendo el tejido político y empresarial de nuestro país y amenaza incluso al
propio tejido social.
Definiciones
Gangrena (del latín gangraena, y éste, a su vez, del griego
γάγγραινα, [gángraina], que significa 'putrefacción'), es un término en medicina y veterinaria que se refiere a la muerte de las células de la piel,
la grasa y el músculo acompañada de una descoloración característica y pérdida
irreversible de estos tejidos[iii].

Observemos el paralelismo entre el concepto
de gangrena y el de corrupción política entendida como el mal uso o el abuso
del poder público para beneficio personal y privado que se extiende no sólo a funcionarios públicos sino
a empresarios y ciudadanos transgrediendo los compromisos adquiridos,
utilizando los privilegios otorgados, esos acuerdos tomados, con el objetivo de
obtener un beneficio ajeno al bien común[iv].
En ambos casos se observa el mismo proceso de romper o favorecer
la ruptura de lo que está sano, de lo que es puro. Los sinónimos que
ofrecen los diccionarios se aplican a ambas patologías: alterar, echar a
perder, pudrir, pervertir, viciar, abusar, mentir, arruinar, dañar, averiar,
infectar, falsear, degenerar, prostituir, desvirtuar, escandalizar, sobornar,
recibir soborno adulterar la verdad. Como ocurre con los diversos tipos de
gangrena, la corrupción se introduce y se desarrolla sigilosamente, hasta que
el cuadro patológico se instala en toda su personalidad. Lo peor del caso es
que muchos líderes no se dan cuenta de su enfermedad y suponen erróneamente que
están en estado de salud democrática.
El primer paso
para vencer a la enfermedad es reconocerla
como tal y, por desgracia, en España no se ha reconocido todavía lo
suficiente que algunos políticos son el cáncer que la está destruyendo.
Millones de españoles engañados acudieron a las urnas para votar a algunos
individuos que no solo no merecen gobernar sino que ni siquiera son merecedores
de respeto[v].
Clasificación
1) La gangrena causada por una grave
infección bacteriana en una herida es llamada gangrena húmeda[
2) La gangrena causada por falta de
circulación en una herida o área afectada se llama gangrena seca.
3) También existe la gangrena espumosa,
que es aquella en la que el tejido tegumentario —la piel— se va cayendo a
pedazos, lo cual provoca un olor desagradable al olfato humano; este tipo de
gangrena es causada por la bacteria Clostridium
perfringens, que generalmente entra cuando hay una ruptura del tejido (sin
importar que el objeto por el que entró esté con óxido o sin óxido).
Tipos de
corrupción[viii]
Existen diversas tipologías de la corrupción desde la que
hace sólo referencia a la extorsión y el soborno, hasta las que se refieren a
tipos específicos y especiales. Estos tipos son:
1)
Extorsión.- Es cuando un servidor público,
aprovechándose de su cargo y bajo la amenaza, sutil o directa, obliga al
usuario de un servicio público a entregarle también, directa
o indirectamente, una recompensa.
2)
Soborno.- Es cuando un ciudadano o una
organización, entrega directa o indirectamente a un servidor público,
determinada cantidad de dinero, con el propósito de que obtenga una
respuesta favorable a un trámite o solicitud, independientemente si cumplió o no
con los requisitos legales establecidos.
3)
Peculado.- Es la apropiación ilegal de los bienes por parte del servidor público que los
administra.
4)
Colusiones.- Es la asociación delictiva que
realizan servidores públicos con contratistas, proveedores y arrendadores, con el propósito de
obtener recursos y beneficios ilícitos, a través de concursos amañados o, sin
realizar estas (adjudicaciones directas), a pesar de que así lo indique la ley o normatividad correspondiente.
5)
Fraude.- Es cuando servidores públicos venden
o hacen uso ilegal de bienes del gobierno que les han confiado para su administración.
6)
Tráfico
de influencias.- Es cuando un
servidor público utiliza su cargo actual o sus nexos con funcionarios o
integrantes de los poderes ejecutivo, legislativo o judicial, para obtener un
beneficio personal o familiar, o para favorecer determinada causa u
organización.
7)
La
falta de ética.- Es un tipo
especial de corrupción que si bien no tiene que ver directamente con la
apropiación ilegal de recursos del gobierno y de ciudadanos usuarios, sí
entraña entre algunos servidores públicos, una conducta negativa que va en
contra de los propósitos y metas de las instituciones públicas. Esta falta de ética se
pude observar cuando determinado servidor público no cumple con los valores de su institución, es decir, cuando no
conduce sus actos con: honestidad, responsabilidad, profesionalismo, espíritu de
servicio, por citar algunos.
No es difícil establecer similitudes entre estas dos entidades que comparten
como características la facilidad de extenderse y la dificultad de diagnosticarlas
a tiempo.
Diagnóstico
Historia clínica y el reconocimiento del paciente por un médico
permiten sospechar la causa de las lesiones[ix].
Los cultivos de muestras de la zona
gangrenada o de la sangre confirmarán el diagnóstico al detectar gérmenes
causantes de la gangrena.
Los rayos X de cualquier área
sospechosa para detección de gas en los tejidos confirmarán el diagnóstico de
gangrena gaseosa, la forma más letal[x].
Diagnóstico de corrupción política
No es difícil
establecer el diagnóstico. Sólo hay que conectarse a internet, leer la prensa,
oír la radio o ver la televisión: ministros y miles de cargos públicos
corruptos, dirigentes pendencieros que se pelean en las Cortes, sueldos ocultos
y patrimonios fantasmas, corrupciones por todas partes, resistencia a dimitir,
mentiras, espionaje sucio entre partidos, comisiones ilegales y un larguísimo
etcétera que asombra y sobrecoge por la vileza y el engaño concentrado en las
filas del poder político.
La historia
clínica será la clave para el diagnóstico. Sospecharemos que está afecto de
corrupción cualquier político que considere que el cargo público es la llave para
trincar, que afirme que quien no lo hace es gilipollas y que piense que además
no te va a pasar nada.
El reconocimiento del caso por jueces y fiscales
será la clave para sospechar el diagnóstico en el imputado. Las pruebas
documentales servirán lo mismo que los
cultivos para determinar el germen de la corrupción. Las radiografías del sistema
político que deberán realizar los medios de comunicación detectarán precozmente
los casos más graves[xi].
Gangrena gaseosa y situación actual de corrupción
en España
Debido a su
tendencia rápidamente expansiva, la gangrena es considerada una emergencia médica. La
gangrena gaseosa se produce cuando una herida del tejido blando se contamina
con esporas (pueden estar en tierra o en heces) como ocurre en traumatismos,
aborto séptico y heridas de guerra. La rápida progresión de la gangrena gaseosa
ocurre por la tendencia del gas a expandirse, abriendo y separando los tejidos,
se produce edema que dificulta la circulación favoreciendo la extensión de la
infección anaeróbica exponiendo así progresivamente más y más tejidos
saludables a la infección.
La gangrena gaseosa puede causar mionecrosis —muerte
del músculo—, producción de gas y sepsis —diseminación de los gérmenes por
la sangre—. Su evolución a toxemia y shock es a menudo muy rápida. Puede producir un líquido fétido
porque es la excreción de la carne. Solo es posible ser salvado extirpando el tejido infectado. Se le considera una
enfermedad invasora y letal.

La situación de
la corrupción en nuestro país es exactamente igual a la de la gangrena gaseosa.
Solo hace falta repasar algunos de los casos más conocidos (Filesa, Pallerols,
Malaya, Nóos, Gürtel, Bárcenas, Amy Martin...) para darse cuenta
de la rápida progresión de la corrupción política que ocurre por la tendencia
de la falta de ética y de valores a
expandirse, favoreciendo la extensión de delitos y corruptelas exponiendo así progresivamente
más y más tejido social saludable a la putrefacción. Si no se pone remedio con
medidas drásticas, su evolución
a toxemia y shock es será muy rápida llevándonos a la ruptura del
pacto social que ha hecho avanzar nuestra Sociedad.
Tratamiento
La prevención
de los factores de riesgo (tabaquismo, abuso del alcohol, lesión traumática, especialmente lesiones
por aplastamiento, heridas infecciosas después de una cirugía, quemaduras, aterosclerosis, diabetes...) será la mejor forma
de evitar la parición de gangrena.
Las heridas susceptibles de gangrenarse se deben lavar
con agua y jabón minuciosamente, luego pasar al lavado con solución
fisiológica, povidona, antisépticos y comenzar con tratamiento antibiótico. Es fundamental higienizar y lavar la
herida. De urgencia[xii].
Las zonas que ya están gangrenadas será imprescindible la
cirugía de desbridamiento y la escisión del
tejido necrosado con amputación del miembro imprescindible en muchos casos[xiii].[] Los antibióticos solos no son
eficaces porque no penetran suficientemente los músculos isquémicos. Sin
embargo, se administrarán antibióticos como un tratamiento suplementario a la
cirugía. No se debe perder ni un minuto
de tiempo.
Siempre
habrá políticos corruptos, del mismo modo en que hay empresarios y empleados
que también lo son, y funcionarios, profesionales, periodistas y jueces: gente
que se enriquece ilícitamente, que defrauda o que no hace lo que dice hacer. La
corrupción política es más grave, ciertamente, porque afecta a todos y
traiciona la confianza depositada en los gestores y representantes públicos;
llevada al extremo, destruye la democracia.
Prevenir y perseguir la corrupción política
si se produce: ahí está la clave.
Para prevenir la corrupción política hay que combatir los
factores de riesgo:
1)
La indiferencia ciudadana.
2)
El ejercicio antiético de la labor periodística.
3)
La ineptitud o negligencia de los entes fiscalizadores
4)
Disposiciones legales internas, incoherentes con las
disposiciones legales internacionales.
5)
Los paraísos fiscales
6)
La impunidad.
Las inspecciones, auditorias, rendición
de cuentas, informes, leyes, sanciones, la inhabilitación, penas de cárcel) no bastan para detener la corrupción, ya que dejan de lado lo esencial, es decir, todo lo que se refiere a la esfera interna
del individuo, a su educación, a sus valores, a su percepción de la realidad y
a sus convicciones. Es hacia la transmisión e interiorización de valores donde
hay que dirigirse para hacer factible la mejora del servidor público: el
autocontrol.
Los mecanismos de prevención deben incluir además:
1. Educación ciudadana y formación de líderes.
2. Fortalecimiento de la Democracia participativa.
3. Vigilancia ciudadana efectiva.
4. Expedición de leyes que efectivamente prevengan la
comisión de actos corruptos.
5. Creación de entidades que estudien y hagan efectivas
las estrategias para prevenir la corrupción.
En el plano legislativo se debe revisar a fondo
las competencias urbanísticas de los ayuntamientos para dificultar la forma más
usual, la ligada a recalificaciones de suelo y construcción y modificar el Código Penal para que el juez
suspenda automáticamente al político sospechoso de corrupción para que su
permanencia en el cargo no agrave el caso ni legitime el delito. Pero además hay
que cambiar la ley de financiación de los partidos políticos, que estimula
claramente la corrupción como financiación ilegal (a menudo mezclada con el enriquecimiento
personal); hay que despolitizar las cajas de ahorros, para impedir la
sistemática condonación de créditos, el blanqueo de financiación ilícita y
otros trucos habituales; hay que eliminar las empresas públicas y entidades
superfluas o ineficaces, pues en muchos casos están ligadas a prácticas
corruptas tales como colocar a los amigos y clientes como “expertos” y
“asesores”, u ocultar endeudamiento público a base de trasladarles deuda del
ayuntamiento, diputación o comunidad.
Pero la corrupción política no se resuelve solo
con llamamientos a la ética ni cambios legislativos. Se debe reconocer que los
comportamientos corruptos están a la orden del día en todos los ámbitos de la
existencia humana, y no es exclusiva de los políticos. Como no es posible
erradicarlos del todo, hay que castigarlos si se producen a la manera de que se amputa el miembro
gangrenado.
Los partidos parlamentarios, no parecen
dispuestos a asumir ningún riesgo que amenace su control de las instituciones, y
no harán nada mientras 24 millones de
ciudadanos les voten a pesar de su clara complicidad en el mantenimiento de un
sistema que no sólo tolera la corrupción, sino que la fomenta que evita mejorar
la ley electoral, no lucha suficientemente por combatir el déficit público, no
despolitiza las cajas de ahorro, no reformar solidariamente el mercado de
trabajo o no asegura una sanidad ni una enseñanza pública de calidad.
Debemos invocar la ética e indignarnos con los
corruptos, pero de poco servirá mientras no combatamos la corrupción dónde y
cómo hay que hacerlo: en las instituciones y en las elecciones.
Con cambios legislativos y con votos.
Referencias
[i] Corrupción
política. http://elpais.com/tag/corrupcion_politica/a/
[ii]La Justicia
tiene 730 investigaciones abiertas contra políticos por corrupción. http://elpais.com/elpais/2009/11/18/actualidad/1258535851_850215.html
[iii] Gangrena. http://es.wikipedia.org/wiki/Gangrena
[iv] La gangrena política. http://releyendo.blogspot.com.es/2013/02/la-gangrena-politica.html
[v] Gangrena. http://elpais.com/diario/2010/05/03/espana/1272837612_850215.html
[vi] http://www.portalesmedicos.com/diccionario_medico/index.php/Gangrena
[vii] Sánchez, U., & Peralta, G. (2003). Infecciones necrosantes de partes
blandas: nomenclatura y clasificación. Enferm Infecc Microbiol Clin, 21(4),
196-9.
[viii] http://www.monografias.com/trabajos88/la-corrupcion-politica/la-corrupcion-politica.shtml
[ix] Gangrena Gaseosa, L. B. G. otras enfermedades asociadas con Clostridium. Mandell
GL, Bennett JE, Dolin R. Enfermedades Infecciosas. Principios y Prácticas, 6,
2828-37.
[x] Rada Cuentas, J. (1997). Infecciones de la piel y tejidos blandos;
Infections of the skin and soft tissues. Rev. Soc. Boliv. Pediatr, 36(1),
9-12.
[xi] http://www.google.es/url?sa=t&rct=j&q=&esrc=s&frm=1&source=web&cd=8&ved=0CGsQFjAH&url=http%3A%2F%2Fwww.unodc.org%2Fpdf%2Fcorruption%2Fpublications_unodc_convention-s.pdf&ei=zkgjUYmZFYS7hAeHlIDgAw&usg=AFQjCNEnwSP1XPcwkqJ-sRLEquPTuaJILw&sig2=tFIf5S4CM7mYkGr7rOA2Fw
[xii] Saez Castillo, A. I., Rodriguez Merlo, R., Brea Zubigaray, S., Garcia
Garcia, J. F., Cespedes Mas, M. M., & Mollejo Villanueva, M. (1997).
Gangrena gaseosa por Clostridium septicum en un paciente con neoplasia de colon
oculta. Presentacion de un caso y revision de la literatura. GASTROENTEROLOGIA
Y HEPATOLOGIA, 20, 55-58.
[xiii] Baixauli, F., López Viñas, F., & Cervello, S. (1996). Gangrena gaseosa:
análisis de los resultados obtenidos en el tratamiento de 56 casos. Revista
de la Sociedad Andaluza de Traumatología y Ortopedia, 1, 00.