Después de una semana de trabajo como cooperante
con la ONG Radjem, vuelvo a casa para encontrarme una multitud de tuits y
correos electrónicos con opiniones e ideas sobre cómo salir de la dichosa
crisis sanitaria preservando el derecho a la salud como elemento clave de la
sociedad del bienestar que todos queremos preservar.
Las principales ideas se concentran en 5 iniciativas:
1. EL PROBLEMA: SUBFINANCIACIÓN CRÓNICA DE LA
SANIDAD PÚBLICA. El problema de nuestra sanidad pública no son sus "bolsas
de ineficiencia" (que las hay) si no su insuficiente financiación que la
ha llevado a tener un déficit de 65.000 millones de euros. La mayoría de
opiniones que dan soporte a esta idea se basan en una realidad: España se gasta
en sanidad una cantidad menor de lo que debiera gastarse por su nivel de
riqueza. Su PIB per cápita ya es el 94% del PIB per capital promedio de la
UE-15. En cambio, su gasto sanitario público per cápita es sólo el 79,5% del
gasto sanitario público promedio de la UE-15. Si en lugar de 79,5% fuera el
94%, España se gastaría 13.500 millones de euros más de los que se gasta. No
es, pues, cierto, que España se gaste demasiado o que se gaste más de lo que
España puede pagar. Por tanto a nuestro SNS no le sobra "grasa", está
suficientemente delgado y si lo sometemos a dieta conseguiremosque esté
caquéctico.
2. HAY DINERO PARA SANIDAD SÓLO HAY QUE TENER
VOLUNTAD POLÍTICA PARA RECAPTARLO. En el post anterior veíamos propuestas para
ahorrar 51.00 millones en sanidad. Además, algunos bloggers han añadido otras iniciativas que permitirían
"ajustar" mejor la financiación de la sanidad. Eso sí, sería un
ajuste al alza para mejorar la calidad de nuestro SNS. La mayoría se basan en
que paguen más los que más pueden (parece justo). Os las resumo:
2.1 Mantenimiento del impuesto de patrimonio (2.100
millones)
2.2. Anular la bajada del impuesto de las grandes
empresas que facturan más de 150 millones de euros al año (0,12% de todas las
empresas), con lo que conseguiríamos 5.300 millones más.
2.3. Eliminar la reducción del impuesto de sucesiones
(2.552 millones)
2.4. Eliminar el copago en Catalunya. Implementar
el copago en el momento del servicio (mientras que se mantienen unos bajos
ingresos al Estado a través de impuestos), es hacer recaer la carga en los
usuarios en lugar de en todos los ciudadanos. Puesto que las clases populares
tienen más posibilidad de enfermar y utilizar los servicios que las clases
pudientes, incrementar el gasto en los usuarios es aumentar todavía más la
regresividad en la financiación. De ahí que sería mucho más justo (y con mayor
capacidad recaudatoria) que se aumentaran los impuestos, incrementando los
impuestos finalistas y/o creando otros nuevos.
3. PROFESIONALIZACIÓN, DESPOLITIZACIÓN Y
HOMOGENIZACIÓN DE LA GESTIÓN SANITARIA. Según algunos bloggers, otro de los elementos que hay que mejorar es la formación
de los gerentes y directores de los centros sanitarios. Mientras que para ser
cardiólogo o traumatólogo, por citar dos ejemplos, hay que cursar seis años de
Medicina y cinco de especialidad MIR ( lo que garantiza una formación sólida y
rigurosa como especialista) para ser gerente de un gran centro sanitaria vale
todo: un máster de ESADE, un curso de gestión de EADA, experiencia como gerente
del Corte Inglés... No parece lógico que a los responsables de gestionar
organizaciones tan importantes no se les exija que acrediten una formación tipo
MIR como ocurre en la mayoría de países de la UE. Además gerentes y directores
deberían ser independientes de los partidos políticos que gobiernen ya que sino
sus cargos son efímeros (muchas veces menos de 4 años) y sus sucesores suelen
desandar lo andando y vuelta a empezar. Los centros sanitarios deben estar
sujetos a unos estándares nacionales y a inspecciones externas, pero los
gestores deberían tener total independencia (como lo son los jueces de los
políticos) en todas las áreas de gestión como ocurre, por ejemplo, en el National Health Service británico. Unos
gestores tan profesionales como lo son nuestros esforzados médicos, enfermeras,
fisioterapeutas.... son imprescindibles para mejorar la eficiencia de nuestro
SNS.
4. INVERTIR EN ALFABETIZACIÓN SANITARIA DE LOS
CIUDADANOS. No sólo deben ponerse las pilas los políticos y los gestores, los
ciudadanos también tenemos mucho que hacer para garantizar la sostenibilidad de
nuestro SNS y evitar "ajustes" y recortes. Nuestro papel debe ser
educarnos, formarnos, capacitarnos para evitar el uso inadecuado de nuestra
sanidad.
En eso consiste la alfabetización sanitaria: se entiende por alfabetización sanitaria (health literacy) el grado en que las
personas son capaces de obtener, procesar y comprender la información y los
servicios sanitarios necesarios para tomar decisiones respecto a su salud.
La administración debería invertir en programas de educación para la salud
ya que cada euro que se invierte en este tipo de programas redunda en una
reducción de casi 50 euros en coste sanitario innecesario. Además la revisión
sistemática de Sørensen et al (Health literacy and public health: A
systematic review and integration of definitions and models) publicada en
BMJ se demuestra que la mejora de la alfabetización comporta mayor efectividad
de las actividades preventivas, menor
riesgo de hospitalización y mejor grados de control de enfermedades crónicas,
como la diabetes mellitus con menos complicaciones de las mismas. Las prácticas y políticas nacionales y europeas
tendrán que desarrollar estrategias específicas de promoción y mejora de la salud (prevención, habilidades para mejorar el
uso de los servicios clínicos, habilidades para comunicarse con los
profesionales) que aborden los problemas relacionados con las limitaciones en
alfabetización en salud para reducir las desigualdades en la promoción de la
salud, el bienestar y el desarrollo sostenible. +iNFO: http://www.universidadpacientes.org/educacionsalud/estaticos/1/
5. PARTICIPACIÓN CIUDADANA EN LAS POLITICAS
SANITARIAS NACIONALES. No sólo lo piden las asociaciones de pacientes y de
profesionales: Es la estrategia sanitaria de 2008-2013 de la UE que establece
como valor fundamental la participación
ciudadana en la toma de decisiones, para la que el apoyo a la
“alfabetización sanitaria” mejore los sistemas sanitarios europeos.
Nuestra querida ministra de Sanidad debería tomar
buena nota. No se deben hacer ajustes ni cambios sin diálogo con las partes
implicadas. Deben escucharse a las asociaciones de pacientes, las sociedades
científicas y a la sociedad civil antes de tomar unilateralmente decisiones que
afecten a eso que ellos mismos llaman "la joya de la corona": la
sanidad.
Debería establecerse una MESA DE PARTICIPACIÓN
CIUDADANA en el seno de la Agencia de Calidad del Ministerio de Sanidad que
sirviese como consultora para buscar solución a los problemas de futuro de
nuestro SNS.
No hacerlo así sólo llevará a conflictos innecesarios y a la
pérdida de confianza de los ciudadanos que siguen confiando mucho en los
profesionales sanitarios pero cada vez menos en los políticos.


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