viernes, 27 de abril de 2012

Guía de práctica clínica del paciente inteligente (tercera parte)


Recomendaciones de la evidencia científica para resolver problemas de salud en tiempos de crisis

(Tercera parte de tres)

Genís Carrasco





Preguntas de pacientes con enfermedades crónicas


En el post anterior os explicaba como la evidencia científica puede ayudar a personas con problemas agudos y os indicaba que lo importante es que os quedéis con el estilo de las respuestas que debéis buscar o pedir que el profesional os dé. En otras palabras, que debéis acostumbraros a aceptar las recomendaciones conociendo en que ensayos clínicos se fundamenta tal o cual alternativa diagnóstica o terapéutica porque la evidencia científica (resultados de los estudios publicados) siempre es más fiable que la opinión de cualquier experto por reputado que sea (recordad el ejemplo del Dr. Edward Munset).

En este post que finaliza la serie de la GPP del paciente inteligente analizaremos como la investigación puede ayudar a los enfermos crónicos. Cómo os comentaba, estas personas suelen tener un grado alto de conocimiento de su enfermedad lo que es muy recomendable y parte de ellos se están convirtiendo en pacientes expertos o e-pacientes. No obstante, en mi opinión, aún son pocos. La realidad nos muestra que, en nuestro país, el 61% de los adultos acceden a información de Salud en Internet. Pero no todo el que hace búsquedas con Google es un e-paciente. Para adquirir tal condición deben desarrollarse habilidades de lectura crítica y cumplir cuatro criterios: ser capaz de compartir experiencias con otros pacientes, tener capacidad para encontrar información contrastada, disponer de habilidades para elegir correctamente a su médico a través de valoraciones en redes sociales y estar habituado para consultar a su médico a través de las redes sociales. Muchos de estos pacientes, alrededor del 29% son capaces además de generar contenidos en web de pacientes (redpacientes, somospacientes...) a partir de sus experiencias y se comunican con sus médicos a través de las redes sociales (@escpacientes, @GEPAC_, @fep_pacientes, @practicaseguras...).

Por tanto, a pesar de la abundante literatura en papel, electrónica y redes de pacientes en internet es aconsejable adquirir un sano espíritu crítico al abordar la información que aportan estos recursos.

En la línea de crear espíritu crítico os presento respuestas de la evidencia científica a problemas que generan las enfermedades crónicas. Recalco que lo importante es que os quedéis con el estilo de las respuestas que debeís buscar o pedir que el profesional os de y que imprescindiblemente deben aportar información sobre los estudios en que se fundamentan los consejos sobre prevención diagnóstico o tratamiento.

Vayamos ya a las respuestas de la evidencia científica.


1. ¿Para adquirir las habilidades como e-paciente, hay que formarse específicamente en léxico médico, causas de las enfermedades e indicaciones de las técnicas diagnósticas y tratamientos?

Sí. No basta saber manejar Google. En la Unión Europea 67,4 de cada 100 personas, y en los EE.UU. 75,8 de cada 100 personas utilizaron internet. Hasta un 80% de los usuarios de internet en los EE.UU. han buscado información sanitaria y hasta un 66% de las personas que utilizan la información sanitaria en línea afirman que ha tenido un impacto en sus decisiones sobre el cuidado de la salud o dudas sobre enfermedades [1].
No obstante, menos del 15% de las personas que consultan internet por un problema de salud demuestran habilidades como e-pacientes. Una revisión Cochrane que incluyó un ensayo controlado con asignación aleatoria (ECA) y un estudio controlado del tipo antes y después (CAD) con un total combinado de 470 participantes, demostró que las lecturas estructuradas complementarias y otros métodos educativos mejoraban significativamente las medidas de resultado de la “autoeficacia para la búsqueda de información sanitaria”, las “habilidades de evaluación de la información sanitaria”, el “número de veces que el paciente discutió la información en línea con un profesional sanitario” y la “predisposición para adoptar internet como una herramienta para obtener información sanitaria preventiva”[ii][2]. Por tanto se deben leer libros de divulgación, asistir a cursos y compartir conocimientos (Recomendación grado B).

2. ¿Es efectiva la terapia cognitivo conductual (TCC) para el síndrome de fatiga crónica en adultos?
Sí, para disminuir la fatiga. La TCC es más efectiva que la atención habitual para la disminución de los síntomas de fatiga en adultos con síndrome de fatiga crónica, con un 40% de participantes asignados a TCC que muestran respuesta clínica al final del tratamiento, en comparación con el 26% de los asignados al control con atención habitual[iii][3][iv][4]. Sin embargo, los beneficios de la TCC para mejorar el funcionamiento físico y disminuir la depresión, la ansiedad y los trastornos psicológicos al final del tratamiento y durante el seguimiento aún son inciertos[v][5] (Recomendación grado B).

3. ¿La ciclofosfamida sirve para tratar el lupus del sistema nervioso central (lupus neuropsiquiátrico)?
Sí. Un estudio de calidad moderada proporciona las mejores pruebas para responder a esta pregunta. El estudio incluyó a 32 personas con lupus del sistema nervioso central. El estudio comparó a las personas que tomaron ciclofosfamida por vía IV (intravenosa o a través de una vena) con las personas que tomaron esteroides (metilprednisolona por vía IV). Todas las personas tomaron píldoras de esteroides (prednisona) al inicio del estudio y la cantidad disminuyó durante el transcurso del estudio. El estudio duró 2 años. Hubo una mejoría mayor en las personas que tomaron ciclofosfamida que en las que tomaron metilprednisolona. También hubo una mayor disminución de la actividad de la enfermedad, las convulsiones y el daño de SNC con la ciclofosfamida (Recomendación grado B).

4. ¿La erradicación del Helicobacter pylori de los intestinos de los pacientes con enfermedad de Parkinson mejora la absorción del fármaco principal utilizado para tratar los síntomas de los pacientes?
No se sabe. Actualmente existe una falta de pruebas de los efectos del cribado y el tratamiento del H pylori en los pacientes con enfermedad de Parkinson. Hay pruebas limitadas que indican que la erradicación del H Pylori mejora la absorción de la levodopa y los síntomas motores. Los resultados de un ensayo en curso informarán la base de pruebas y se incorporarán en una actualización de esta revisión[vi][6]. Se necesitan ensayos controlados con asignación aleatoria bien realizados con medidas de resultado estándar para los síntomas motores que incorporen los costos del cribado y el tratamiento (Recomendación grado C).

5. Sirven de algo fármacos anticonvulsivantes para la prevención de la migraña
Sí en el caso del valproato. Los anticonvulsivantes parecen ser efectivos para la reducción de la frecuencia de la migraña, y razonablemente bien tolerados. Existe una notoria variación entre los agentes individuales, pero los datos son insuficientes para determinar si esto se debe al azar o a diferencias de la eficacia real. Ni el clonazepam ni la lamotrigina fueron superiores al placebo (un ensayo cada uno). Existen relativamente pocos ensayos sólidos disponibles para otros agentes, con excepción del valproato de sodio y el divalproato de sodio. Dos grandes ensayos recientemente publicados de topiramato demostraron una eficacia razonable, y se espera un ensayo adicional de este agente en un futuro cercano[vii][7] (Recomendación grado B).
6. ¿Son útiles los esteroides orales para la fibrosis quística?
Sí en adultos. La revisión incluye tres ensayos; uno con un seguimiento de 12 semanas y dos con cuatro años de seguimiento. No fue posible combinar los datos. Los ensayos mostraron que los esteroides orales de 1mg/kg a 2 mg/kg (equivalentes de prednisolona) administrados en días alternos parecieron desacelerar la progresión de la enfermedad pulmonar. Sin embargo, con dosis mayores ocurren efectos adversos graves como cataratas y desaceleración del crecimiento. Lo anterior provocó la interrupción temprana de un ensayo. Los datos del seguimiento mostraron que la recuperación del crecimiento comenzó dos años después de la interrupción del tratamiento. El tratamiento debe utilizar la dosis eficaz más baja y la duración más corta del tratamiento para reducir el riesgo de un efecto permanente sobre el crecimiento. Podría considerarse una dosis de 1 mg/kg en días alternos durante 24 meses como máximo, pero se debe prestar mucha atención a la ocurrencia de efectos adversos (Recomendación grado A).

7. ¿Es efectiva la metformina agregada al tratamiento con insulina para la diabetes mellitus tipo 1 en adolescentes?
Sí. La diabetes mellitus es un trastorno metabólico que se origina de un defecto en la secreción de insulina, la acción de la insulina o ambas. El control metabólico (control glucémico, es decir, la glucemia a largo plazo medida con la hemoglobina glicosilada A1c [HbA1c]) a menudo se deteriora durante la pubertad en niños con diabetes tipo 1, posiblemente debido al desarrollo de resistencia a la insulina (la insulina ya no funciona de manera efectiva en los tejidos) y esto crea una gran necesidad de estrategias terapéuticas alternativas en esos pacientes. Se buscaron ensayos controlados aleatorios de buena calidad que estudiaran los efectos de la metformina agregada al tratamiento con insulina para la diabetes mellitus tipo 1 en adolescentes sobre el control glucémico, la sensibilidad a la insulina, la calidad de vida relacionada con la salud, los efectos secundarios, así como también los efectos sobre el peso corporal, los lípidos séricos y la dosis de insulina. Sólo dos ensayos (60 participantes, tratamiento de tres meses) podían estar incluidos. Ambos estudios indicaron que la metformina más el tratamiento con insulina disminuyó la HbA1c algo más que el placebo más la insulina. Las mejoras en la sensibilidad a la insulina, el peso corporal o los lípidos séricos no se observaron en ningún estudio. Sin embargo, un estudio mostró una disminución pequeña (10%) en la dosificación de insulina[viii][8]. Los efectos secundarios fueron principalmente el malestar gastrointestinal en ambos estudios y la hipoglucemia (bajos niveles de glucosa en sangre) en un estudio. No hubo información acerca de la calidad de vida relacionada con la salud, los costos, la morbilidad o mortalidad en ningún estudio (Recomendación grado B).
8. ¿Son mejores los corticosteroides inhalados en comparación con agonistas beta2 de acción prolongada para el tratamiento de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC)?
No. Los inhaladores que contienen corticosteroides, agonistas beta2 de acción prolongada o ambos pueden usarse para tratar la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) grave. Sin embargo, no se conocen los efectos beneficiosos y perjudiciales de los dos tratamientos individuales cuando se compara un tratamiento con el otro. Se consideraron los ensayos clínicos que compararon las dos clases de inhaladores para encontrar los efectos de cada uno sobre la salud y el bienestar en los pacientes con EPOC. Se encontraron siete estudios (que incluían a 5997 participantes) que comparaban los beneficios y los efectos secundarios a largo plazo de los corticosteroides inhalados y los agonistas beta2 de acción prolongada para el tratamiento de la EPOC. En términos generales, no se encontró ninguna diferencia significativa entre los dos fármacos en el número de pacientes que presentó una exacerbación (empeoramiento de los síntomas de la EPOC)[ix][9]. Más pacientes que recibían corticosteroides inhalados sufrieron episodios de neumonía en comparación con los pacientes que utilizaron agonistas beta2de acción prolongada, aunque la neumonía fue extremadamente poco frecuente en ambos grupos. Los corticosteroides inhalados no mejoran la función pulmonar tanto como los agonistas beta2 de acción prolongada aunque mejoran más la calidad de vida de los pacientes que los agonistas beta2 de acción prolongada. Las diferencias en la función pulmonar y la calidad de vida fueron bastante pequeñas[x][10] (Recomendación grado C).
9. ¿Se deben emplear probióticos para el mantenimiento de la remisión en la colitis ulcerosa?
No se sabe. La colitis ulcerosa (CU) es un trastorno inflamatorio crónico recurrente del intestino grueso. Los probióticos son microorganismos vivos que parecen alterar el crecimiento de las bacterias en el intestino y reducir la inflamación. Esta revisión investigó las pruebas para el uso de los probióticos en el mantenimiento de la remisión de la CU. Se identificaron cuatro estudios que probaron el efecto de los probióticos entre 587 pacientes con CU en remisión. La duración de los estudios varió de tres a 12 meses. No se encontraron efectos beneficiosos del tratamiento con probióticos en comparación con placebo (píldoras que no contenían probióticos) o tratamiento convencional con mesalazina (un fármaco 5-ASA administrado por vía oral). Generalmente, el tratamiento con probióticos fue bien tolerado, pero el número de efectos secundarios informados fue similar al informado con el tratamiento con mesalazina. Los efectos secundarios frecuentes incluyeron diarrea, secreción mucosa, heces sanguinolentas, dolor abdominal, flatulencia y distensión, náuseas, vómitos y cefalea. Dos de los estudios incluidos fueron relativamente pequeños y dos tuvieron problemas metodológicos, por lo que no fue posible establecer conclusiones definitivas con respecto a la efectividad del tratamiento de mantenimiento con probióticos. Se necesitan ensayos controlados aleatorios bien diseñados más grandes para determinar si los probióticos son beneficiosos para el mantenimiento de la remisión en la CU[xi][11] (Recomendación grado C).

10. Administración de suplementos con vitamina K para la fibrosis quística
Sí. La revisión consideró la administración de suplementos con vitamina K para tratar los efectos de la carencia sobre la coagulación sanguínea, la solidez ósea y la calidad de vida en los pacientes con fibrosis quística. Se determinó la dosificación óptima requerida para prevenir esta carencia. Los datos de dos ensayos pequeños no indicaron claramente si la administración de suplementos con vitamina K mejora la coagulación sanguínea, la solidez ósea o la calidad de vida en los pacientes con fibrosis quística. No fue posible establecer conclusiones firmes de esta revisión. Deben considerarse las recomendaciones actuales de la Fundación de Fibrosis Quística y la Sociedad Europea de Fibrosis Quística hasta que se disponga de más pruebas[xii][12] (Recomendación grado C).


11. ¿Mejoran las estatinas la demencia o la enfermedad de Alzheimer?
No. Se cree que los niveles altos de colesterol sérico contribuyen a la patología de la enfermedad de Alzheimer y la demencia vascular. La familia de medicamentos de la estatina (lovastatina, pravastatina, simvastatina, y otros) son medicaciones potentes para la disminución del colesterol y son tratamientos de primera línea para la reducción del colesterol en pacientes con, o en riesgo de enfermedades cardiovasculares. Ha habido mucho interés en su función posible para el tratamiento de la demencia y se han realizado varios ensayos para evaluar esta medida de resultado. Se identificaron tres estudios que implicaban 748 participantes, rango de edad 50-90 años. De estos ensayos, incluido uno de gran tamaño, no hay pruebas suficientes de que las estatinas ayuden en el tratamiento de la demencia[xiii][13]. Un ensayo a gran escala todavía tiene que publicar sus resultados. Cuando se informe este estudio se tendrán pruebas mayores con respecto a la función de las estatinas en el tratamiento de la demencia[xiv][14] (Recomendación grado C).

Lecturas recomendadas
Carrasco G. El paciente inteligente. Barcelona: Sello editorial, 2012. Sello editorial, 2012. http://www.selloeditorial.com/detalle.php?id=29

Ferguson T. Libro Blanco de los e-Pacientes. Descargable en: http://e-patients.net/archives/2011/11/wp-espanol.html


Bibliografía


[1]Masi CM, Suarez-Balcazar Y, Cassey MZ, Kinney L, Piotrowski H. Internet access and empowerment: A community-based health initiative. Journal of General Internal Medicine 2003;18:525–30.
[2] Car J, Lang B, Colledge A, Ung C, Majeed A. Intervenciones para mejorar la alfabetización en salud en línea de los pacientes. Cochrane Database of Systematic Reviews 2011 Issue 6. Art. No.: CD007092. DOI: 10.1002/14651858.CD007092
[3] Price Jonathan R, Mitchell Edward, Tidy Elizabeth, Hunot Vivien. Terapia cognitivo conductual para el síndrome de fatiga crónica en adultos (Revisión Cochrane traducida). En: La Biblioteca Cochrane Plus, 2008 Número 4. Oxford: Update Software Ltd. Disponible en: http://www.update-software.com. (Traducida de The Cochrane Library, 2008 Issue 3. Chichester, UK: John Wiley & Sons, Ltd.).
[5] Gielissen MF, Verhagen S, Witjes F, Bleijenberg G. Effects of cognitive behavior therapy in severely fatigued disease-free cancer patients compared with patients waiting for cognitive behavior therapy: a randomized controlled trial. J Clin Oncol 2006;24(30):4882-7..
[6] Rees K, Stowe R, Patel S, Ives N, Breen K, Clarke C, Ben-Shlomo Y. Erradicación del Helicobacter pylori en la enfermedad de Parkinson. Cochrane Database of Systematic Reviews 2011 Issue 11. Art. No.: CD008453. DOI: 10.1002/14651858.CD008453.
[7] Chronicle E, Mulleners W. Fármacos anticonvulsivantes para la profilaxis de la migraña (Revisión Cochrane traducida). En: La Biblioteca Cochrane Plus, 2008 Número 4. Oxford: Update Software Ltd. Disponible en: http://www.update-software.com.
[8] Shereen Abdelghaffar, Abdelhamid M Attia. Metformina agregada al tratamiento con insulina para la diabetes mellitus tipo 1 en adolescentes (Revision Cochrane traducida). En: Biblioteca Cochrane Plus 2009 Número 2. Oxford: Update Software Ltd. Disponible en: http://www.update-software.com.
[9] Spencer S, Evans D, Karner C, Cates C. Corticosteroides inhalados versus agonistas beta2 de acción prolongada para la enfermedad pulmonar obstructiva crónica. Cochrane Database of Systematic Reviews 2011 Issue 10. Art. No.: CD007033. DOI: 10.1002/14651858.CD007033
[10] Jones PW, Ståhl E. Budesonide /formoterol sustains clinically relevant improvements in health status in COPD]. European Respiratory Journal 2005;26 Suppl 49
[11] Naidoo K, Gordon M, Fagbemi A, Thomas A, Akobeng A. Probióticos para el mantenimiento de la remisión en la colitis ulcerosa. Cochrane Database of Systematic Reviews 2011 Issue 12. Art. No.: CD007443. DOI: 10.1002/14651858.CD007443
12] Jagannath V, Fedorowicz Z, Thaker V, Chang A. Administración de suplementos con vitamina K para la fibrosis quística. Cochrane Database of Systematic Reviews 2011 Issue 1. Art. No.: CD008482. DOI: 10.1002/14651858.CD008482
[13] Jones RW, Kivipelto M, Feldman H, Sparks L, Doody R, Waters DD, Hey-Havadi J, Breazna A, Schindler RJ, Ramos H on behalf of the LEADe investigators. The Atorvastatin/Donepezil in Alzheimer’s Disease Study (LEADe): design and baseline characteristics. Alzheimer’s & Dementia 2008;4:145–153
[14] Sparks DL, Sabbagh M, Connor D, Soares H, Lopez J, Stankovic G, Johnson-Traver S, Ziolkowski C, Browne P. Statin therapy in Alzheimer’s disease. Acta Neurologica Scandinavica 2006;114

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