sábado, 9 de junio de 2012

Manual de buenas prácticas en periodismo sanitario


La Seguridad Clínica del paciente como noticia

Pros y contras de las noticias sanitarias alarmantes
La mirada crítica del
paciente inteligente (1)


Con este post, abriré una serie de reflexiones sobre lo que rodea a nuestra sanidad e influye significativamente en ella. Lo haré bajo la perspectiva de la opinión crítica y constructiva con el ánimo de mejorar a partir de la visión del paciente inteligente ante algunas “verdades” que aceptamos, a veces,  sin pensarlo demasiado.
Empezaremos por la prensa y su relación con la sanidad.

La prensa: el cuarto poder
En las sociedades occidentales, los medios de comunicación (prensa, radio, televisión, internet)  son el cuarto poder.  Poseen la capacidad no sólo para  reflejar la opinión pública, sino incluso para crear esa misma opinión pública, ya que suelen proporcionar la casi totalidad de la información con la que la Sociedad cuenta en un  momento dado. Pero esta potestad también confiere a los medios de comunicación de una responsabilidad social que debería traducirse en una serie de principios (profesionales y éticos), entre los que cabría citar la identificación de las fuentes informativas, contrastar las noticias y distinguir lo que es información sobre hechos confirmables de lo que es opinión.
Sin embargo, en el campo de la seguridad de los pacientes no siempre se cumplen esos preceptos éticos ya que con frecuencia los errores médicos se tratan inapropiadamente generando una injustificada desconfianza de los pacientes hacia los profesionales y un aumento desmesurado de la percepción del riesgo que experimenta el ciudadano ante una visita al centro de salud o al hospital[i].
En este post analizaré críticamente algunas de las noticias tal como aparecieron en prensa, radio o televisión y las contrastaré con la evidencia científica para establecer la verdadera dimensión del mensaje difundido.

Noticias formalmente mejorables
En la última década la presencia en los medios de comunicación de noticias relacionadas con la salud ha experimentado un crecimiento exponencial, pasando en España de 6.000 al año en 2000 a más de 14.000 en 2011[ii]. Las noticias sobre fallos en la seguridad del paciente ofrecen a los medios grandes facilidades a la hora de encuadrarlas dentro de los formatos actuales ya que encajan en los programas periodísticos de moda. Pero el tratamiento que se da a la información suele ser, a veces, poco constructivo: se tiende a la personificación destacando casos muy concretos y se emplea un tono de entretenimiento sin ahondar en las causas o consecuencias de las noticias que obliguen al espectador/lector/oyente a la reflexión[iii].
Los siguientes ejemplos muestran algunos de los principales errores de las noticias sobre salud.

1. Cuando no interesa difundir la verdadera magnitud de los errores médicos
—Noticia en los medios. El país. Domingo, 12 de noviembre de 2006. El 7% de los pacientes hospitalizados sufre algún daño por fallos ocurridos durante su ingreso. El artículo hace referencia al estudio americano To Err Is Human: Building a Safer Health System que en la década de los 90 infería que los errores médicos causaban una mortalidad casi apocalíptica, que iba, según el medio consultado, de las 44.000 a 180.000 muertes anuales en los hospitales norteamericanos[iv], más que todos los soldados muertos durante la guerra de Vietnam. Atendiendo a esa cifra en nuestro país con 4.800.000 ingresos anuales fallecerían entre 7.000 y 20.000 personas por errores médicos.

—Noticia contrastada: La falacia de esta noticia, que no obstante sirvió favorablemente para crear opinión acerca de la necesidad de programas para mejorar la seguridad clínica, es simple: muchos de los pacientes fallecen con un error sanitario en su historial,  no por el error en sí mismo. Son casos en que el fallecimiento se hubiera producido igual debido a la gravedad de la condición clínica del enfermo. Haywars et al[v] lo demostraron conluyentemente al analizar los datos del To err is human: De los 44.000 fallecidos sólo 1.400 (el 6%; IC95% 3,4% - 8,6%)  habrían podido ser dados de alta vivos si no se hubiera  producido el error en aquel ingreso. Infiriendo esta corrección a los datos de España, los errores causarían 480 muertes/año  de personas que sobrevivirían con buena calidad de vida. Es una cifra importante que justifica  trabajar para disminuir el error en Medicina y no cabe duda de que se trata de un problema clave pero afortunadamente no son las siete plagas de Egipto.
No alarmemos innecesariamente a los ciudadanos, ¡por favor!

2. Cuando la prensa contribuye a alarmar a la población

—Noticia en los medios. El País. Emilio de Benito Madrid. 11 de Junio de 2009. La OMS declara la pandemia de gripe. Los virus no entienden de protocolos ni de miedos ante la opinión pública, y al final el H1N1 que causa la llamada nueva gripe se ha impuesto. Con una extensión casi mundial, la epidemia de nueva gripe es ya, oficialmente, una pandemia. La organización considera que la propagación del H1N1 ya es imparable.
—Noticia contrastada. Por fortuna, la gripe A resultó ser la más leve de todas las gripes desde que existe un registro histórico, Las cifras no admiten réplica: 13.000 muertes en el mundo (unas 230 en España), mientras que la gripe estacional (la de toda la vida) causa entre 250.000 y medio millón de víctimas anuales (de mil a cuatro mil en España) ¿Les parecen estos números tan alarmantes? Sin embargo, Glaxo SmithKline ingresó 1.700 millones de dólares gracias a las ventas de vacunas contra la gripe A H1N1, sólo en el cuarto trimestre de 2009. Países como Francia, Reino Unido, Alemania, Holanda o España se encontraron con grandes stocks de vacunas que no han utilizado. La declaración de que la gripe A era una pandemia fue definitiva para que los gobiernos comprasen estas grandes cantidades de vacunas. Y la prensa no se esforzó en exigir responsabilidades a la OMS ni a los políticos. No fue el fin del mundo como lo anunciaba parte de la prensa. 
¡Moderación senñores periodistas!, no difundan sólo cataclismos y catástrofes posibles sin acompañarlas de soluciones plausibles.

3.  Titulares sensacionalistas sin contrastar
—Noticia en los medios. El País. Martes, 27 de septiembre de 2005. Los fármacos para el Parkinson pueden provocar ludopatía.
—Noticia contrastada. En el propio artículo se explicaba que es un efecto secundario se considera excepcional.
Avanzi et al lo calcularon en menos de 1/10.000 tratamientos[6]. Pero el mensaje negativo sobre el lector ya estaba conseguido.
¡Depuren los titulares por favor!; que estén verificados y sean concordantes con la noticia aunque llamen menos la atención.

4. Creación de estigmas
—Noticia en los medios. El País. EUROPA PRESS Madrid. 18 MAR 2005. ...continúan disminuyendo los nuevos casos diagnosticados de SIDA en todos los grupos de transmisión.
—Noticia contratada. A veces, la información médica se acompaña de una cierta negatividad y se envuelve con un conjunto de imágenes estereotipadas que no se corresponden con la realidad. En esta información se habla de «grupo de transmisión» (un sinónimo también muy al uso sería «grupo de riesgo»). Sería mucho más apropiado hablar de prácticas o conductas de riesgo. Hablar de grupos de transmisión parece acusar a los afectados y  lleva a estigmatizar injustamente a colectivos.
Señores informadores: ¡Vigilen el léxico para que sea politicamente correcto! A veces puede hacer daño, aunque no lo pretenda.
5. Cuando se difunden rumores sin confirmar
—Noticia en los medios. Programa Gente» de TVE. 1 Febrero de 2006. Rocío Jurado que se encontraba  hospitalizada por un cáncer de páncreas en la clínica MD Anderson de Houston (EE UU) acaba de fallecer debido a complicaciones derivadas de una infección por un virus del quirófano.
—Noticia contrastada. El primer error es hablar de virus de quirófano, o virus de hospital, ya que en realidad no suelen ser virus, si no, unas bacterias (Pseudomonas, Staphilococcus), el germen habitual en casos de contagio hospitalario. Pero lo peor es que se trataba sólo de un rumor infundado tal como lo publicó El país una semana después: Rocío Jurado se encuentra hospitalizada en la clínica MD Anderson de Houston (EE UU) debido a complicaciones derivadas de una infección, pero se espera que reciba el alta pronto, según ha informado esta tarde por teléfono a Efe el hermano de la cantante, Amador Mohedano.
No obstante este tipo de tratamiento de las noticias sobre complicaciones de las enfermedades aumenta la desconfianza del ciudadano hacia los profesionales.
¡Documéntense bien sobre los términos correctos y no publiquen nada hasta contrastar la noticia! Es un ruego de los lectores

La manera de informar y sus razones
Basándonos en el Informe Quiral[7] sobre la relación entre medios de comunicación y salud, las noticias en este campo se pueden clasificar en dos tipos: los tópicos de interés del momento que suelen estar acompañados de un cierto sensacionalismo y poca profundidad y los tópicos de interés constante, que suelen tener un tratamiento elaborado, más profundo y con más rigor.
El análisis de variables tales como la evolución de la información en el tiempo, la prominencia de la noticia en el conjunto del medio, el grado de elaboración de la información y la utilización más o menos frecuente de fuentes expertas ha llevado a detectar dos patrones distintos de cobertura periodística, a los que se ha denominado respectivamente Patrón Agudo y Patrón Crónico.
La existencia de estos dos patrones no es cuestión menor, pues cada uno de ellos es recibido de forma distinta por los lectores y, por tanto, tiene un impacto distinto en la opinión y percepción pública. El alto impacto mediático del Patrón Agudo hace que los temas que son cubiertos siguiendo este modelo sean más visibles y que despunten más en la agenda mediática (y, por tanto, en la agenda social). Paradójicamente, estos tópicos tan influyentes cubiertos según el Patrón Agudo difícilmente puede contener una información tan contrastada, detallada, o contextualizada como la correspondiente a los que siguen un Patrón Crónico.
Por su parte, los temas que siguen un Patrón Crónico son más constantes a lo largo del año, pero también más discretos. Los temas que siguen este patrón irán calando poco a poco, especialmente en aquellos lectores que no se quedan únicamente en los titulares o la portada y en aquellos que se interesan particularmente en los temas biomédicos y de salud.

La calidad de las informaciones sobre salud depende de varios factores:
        Del interés del o la periodista para elaborar un artículo con rigor.
        Del interés del medio de comunicación para tratar con más profundidad
        y enfoque comunicativo el tema.
        De los recursos profesionales y periodísticos de los que se dispone.
        De la buena comunicación e interactuación entre profesionales de los medios y fuentes de información, como por ejemplo con las asociaciones de profesionales o de pacientes.


El miedo infundado de los ciudadanos a la atención sanitaria es evitable
Sabemos que los pacientes se muestran preocupados por su seguridad clínica[8] , y que en España[9], en línea con otros estudios, entre un 9% y un 17% de los pacientes informan haber sufrido un efecto adverso.
El Eurobarómetro[10] estima en un 78% el porcentaje de europeos que afirman haber visto u oído noticias en prensa, televisión o radio, sobre errores médicos. El número de españoles que leen o escuchan con frecuencia noticias sobre errores es del 48%15 (con un 13% que dicen verlas u oírlas a menudo). En un estudio con pacientes dados de alta, un 60% dijeron recordar noticias recientes sobre errores clínicos6. Habitualmente, los pacientes consideran que se trata de negligencias o imprudencias[11], y por lo que sabemos, reducen su confianza en los profesionales sanitarios[12].
Y todo esto se evitaría con una información más precisa y concordante con la realidad global.

Propuestas de mejora: más periodismo para los médicos y más medicina para los periodistas
Pero todo no deben ser reproches. Los profesionales sanitarios también tenemos culpa de lo que ocurre en los medios de comunicación (en otro post haré referencia a ello). Muchos periodistas y muchos profesionales de la salud realizan su trabajo en este campo a la perfección.
Pero a los que tienen aún oportunidades de mejorar, les propongo un decálogo que se fundamenta en que la comunicación debe cumplir algunos requisitos mínimos que ayuden a tratar con más rigor, profundidad, efectividad y respeto las informaciones sobre salud en general y especialmente la relativa a errores sanitarios[13].

Decálogo de buenas prácticas en las noticias sobre salud

1. Información  sobre salud como servicio al ciudadano. Los medios de comunicación son una buena plataforma para informar y educar en salud de manera crítica, ética y responsable, y deben ser una herramienta importante para la sensibilización. El público busca información en los medios, y éstos no pueden eludir su papel formativo. Todas las enfermedades han de tener su espacio: todas tienen aspectos que contar.

2. Divulgar el lenguaje médico. Interpretar y divulgar el lenguaje científico para transmitir informaciones especializadas a un público que, de otro, modo no tendría acceso a dicha información. Esta «traducción» debe ser comprensible, exacta y rigurosa. El buen uso de ilustraciones y gráficos ayuda a entender mejor las informaciones.

3 Contextualizar las noticias negativas y difundir también las positivas y los diferentes puntos de vista. No siempre un solo modelo vale para todo el mundo. El bombardeo de malas noticias puede causar una sensación de impotencia entre el público. Contextualizar bien las informaciones para entender su alcance, ofrecer información lo más completa posible y contrastar las informaciones y las fuentes. En los casos más polémicos, intentar equilibrar diferentes visiones.

4. Exponer tanto los problemas como las soluciones. Buscar aspectos que atiendan también las soluciones y no sólo a las limitaciones. Hablar de experiencias, conductas saludables... y no sólo de grandes cifras, catástrofes o políticas fracasadas. Incorporar temas de prevención y tratamiento (recursos sociales, el esfuerzo de otros profesionales o de otros pacientes el papel de la familia, voluntariado, etc.).

5. Difundir conceptos claros. Buscar un tratamiento de conceptos y léxico adecuados y precisos. No abusar de comparaciones o metáforas que induzcan a errores o inexactitudes.

6. Valorar el impacto de la noticia en determinados colectivos Tener presente el impacto que la información transmitida puede tener en el colectivo afectado. No asociar siempre enfermedades a colectivos concretos o grupos de riesgo. Acompañar las informaciones con imágenes precisas.

7. Estadísticas rigurosamente interpretadas y evitar falsas expectativas. Usar las estadísticas con rigor y contextualizarlas. Utilizar titulares atrayentes pero precisos. Evitar crear falsas expectativas (avances científicos preliminares, fármacos en las primeras fases de investigación...).

8. Aportar el lado humano de la noticia Acompañar la información de un punto de vista de la persona afectada ayuda a hacerla más próxima y humana.

9. Seleccionar escrupulosamente las fuentes de la noticia. Usar fuentes de primera mano y que tengan una base fidedigna como organizaciones de prestigio, sociedades científicas o especialistas reconocidos. Evitar convertir en certezas las opiniones personales. Ser cauto/a con las consultas a internet: no todos los sitios son fiables ni están suficientemente actualizados. Recordar que las sociedades científicas y las asociaciones de pacientes son una buena fuente de información.

10. Publicar noticias que derriben mitos.   Hay informaciones fiables que desmitifican falsas informaciones que siempre resultan de interés y no por ello dejar de ser noticia aunque el propio medio haya ayudado a difundir el mito



Referencias


[i] Walker Ch, Jacobs S. The role of the print media in informing the community about safety in public hospitals in Victoria, Australia: the case of “golden staph” Int J Quality Health Care. 2005; 17:167-72.
8. Kaiser Family Foundation. Menlo Park, CA: Kaiser Family Foundation/Agency for Healthcare Research and Quality, 2000 [consultado 2/1/2009]. Disponible en: index.cfm
[ii] Aranaz-Andrés JM, Limón-Ramírez R, Aibar-Remón C et al, Grupo de trabajo ENEAS. Luces y sombras en la seguridad del paciente: estudio y desarrollo de estrategias. Gac Sanit. 2008;22 Suppl 1:198204.
[iii] Dentzer S. Media mistakes in coverage of the Institute of Medicine's error report. Eff Clin Pract. 2000; 3:305-8.
[iv] CNN Headline News. Factoid. January 16, 1999
[v] Hayward RA, Hofer TP.Estimating hospital deaths due to medical errors: preventability is in the eye of the reviewer.JAMA. 2001;286(4):415-20.
[6] Avanzi M, Uber E, Bonfà F Pathological gambling in two patients on dopamine replacement therapy for Parkinson's disease. Neurol Sci 2004 Jun; 25(2) :98-101.
[8] Commission européenne. Les erreurs médicales. Eurobaromètre Special 241. Janvier 2006 [consultado 12/2/2009]. Disponible en: http://europa.eu.int/comm/health/ph_information/documents/eb_64_fr.pdf.
[9] Holbrook J. The criminalisation of fatal medical mistakes. BMJ. 2003; 327:1118-9.
[10] Mira J, Aranaz J, Vitaller J, et al. Percepción de seguridad clínica tras el alta hospitalaria. Med Clin (Barc). 2008;131 Suppl 3:2632.
[11] Mira JJ, Aranaz J, Vitaller J, et-al. Patients perception of hospital safety. En: Øvretveit J., Sousa P., editors. Quality and safety improvement research: methods and research practice from the international quality improvement research network (QIRN). Lisboa: Escola Nacional de Saúde Pública and MMC Karolinska Institutet; 2008.
[12] Kuzel AJ, Woolf SH, Gilchrist VJ, et-al. Patient reports of preventable problems and harms in primary health care. Ann Fam Med. 2004; 2:333-40
[13] Asociación para la Investigación de Medios de Comunicación. Estudio General de Medios [consultado 8/12/2011]. Disponible en: http://www.aimc.es/aimc.php.

2 comentarios:

  1. En primer lugar indicar que soy periodista y, además, trabajo en el campo sanitario. El artículo me ha parecido muy interesante pero creo que la visión es excesivamente partidista, 'la del otro lado'. Me explico.
    Los periodistas no escribimos, trascribimos, es decir, trasladamos a nuestros lectores lo que otros nos cuentan y estos pueden ser médicos, responsables de laboratorio o administración sanitaria y lo intentamos hacer siempre de la forma más clara posible, es decir, sin tecnicismos.
    En muchas ocasiones, por no decir casi siempre, estoy alerta sobre la bondad del medicamento, lo novedoso de la técnica o las ventajas que tendrá tal o cual hecho sobre la sociedad. También tengo la precaución de grabar, cuando puedo y me dejan, lo que me cuentan y en algunas ocasiones me encuentro con "eso no fue lo que yo quería decir, me has malinterpretado o, simplemente, que me he inventado la noticia". La realidad es que muchos, médicos y no médicos, se arrepienten de lo dicho y cuando lo ven impreso, la innovación ya no es tal o esa técnica tan novedosa es una que, casualmente, llevan usando hace tiempo en el centro asistencial de al lado. El ser humano, como dice el refrán, miente más que un bellaco y cuando anda el dinero o la fama por medio, más.
    Respecto a los titulares, en un porcentaje alto, tienes razón pero en ocasiones el espacio es el que hay y no se puede matizar o aclarar por el mero hecho de que no hay sitio. Hay que buscar una frase diferente a la del resto de la competencia y que, además, entre en el espacio específico para ello.
    Otras veces los "exagerados y alarmistas" son los propios divulgadores de la noticia. Cuando la célebre gripe A desde todos los lados nos llegaban noticias de lo grave de la situación (la OMS entre ellas)y de los cientos de miles de muertos. Y te recuerdo que fueron muchos los médicos, y sus sociedades, las que casi nos mandan a todos a vacunarnos bajo pena de acabar en las fauces de Pedro Botero. Recuerdo que los carteros se querían vacunar, los conductores de autobuses,los taxistas, los profesores, los alumnos, etc. y todos "gracias" a la alarma que se generó y se difundió a través de un colectivo, el médico.
    El periodista sólo trasladó los mensajes alarmistas que algunos profesionales médicos, muy bien colocados en instancias nacionales e internacionales, trasladaban. En alguna ocasión escribí sobre algunos profesionales que decían que todo era una invención, un juego para ganar dinero por parte de determinados estamentos sanitarios y casí me cuelgan vivo. Luego todo quedó en un bluff y la culpa la tiene el mensajero, el periodista, y no el que la generó, el colectivo médico o, al menos, parte de él.
    Al hilo de otro comentario tuyo, afirmas que hay que evitar falsas expectativas pero el investigador casi siempre da por hecho avances que, en el mejor de los casos, sólo llegarán a desarrollarse en un porcentaje muy bajo, si finalmente lo hace. A veces te dicen, simplemente, que llegará a los hospitales en un par de años y que servirá para acabar con el cancer (cuantas veces se ha dicho eso) pero se olvidan (¿conscientemente?) de aclararte que llegará pero que no se utilizará sino que se experimentará para ver si es válido o no. .
    Otras veces, de hecho me ocurre en demasiadas ocasiones, les pides al médico que te 'traduzca' el término para que pueda ser entendido por el público y da vueltas y vueltas para no aclararte nada. La sensación que tienes es que: uno, el término no puede aclararse o dos, que no sabe hacerlo.
    Casi siempre se nos pide a los periodistas que hagamos un esfuerzo por interpretar el lenguaje médico y pocas veces he escuchado a un médico afirmar que va a intentar hablar de forma clara para que todos, no sólo los médicos, entiendan lo que quiere decir. De ahí la frase 'Tienes letra de médico'

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  2. Tienes razón en tus reflexiones. Los médicos contribuimos a la alarma...pero eso es otra historia que ya os contaré.

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