Las desigualdades como primera consecuencia
de la crisis
Llevamos ya casi
cinco años de crisis económica y las consecuencias son ya dramáticas: la tasa de paro de España en el primer
trimestre alcanzó el 24%,
un 1,2% más que en su anterior previsión, el total de desempleados ha alcanzado los 5,5 millones de personas. Según el informe del FMI sobre España, los más
ricos se han enriquecido desde que comenzó la recesión mientras que los más
pobres se han empobrecido todavía más. La brecha que separa a unos y otros ha
aumentado un 3%, según dicho estudio[i].
La crisis no ha pasado la misma factura a
todos
El reciente informe del Fondo Monetario
Internacional establece que España ha sufrido uno de los peores deterioros absolutos
en la distribución de riqueza. Sólo en Lituania ha aumentado más la desigualdad
que en España en los últimos años. Con las nuevas cifras, España se coloca en
niveles de desigualdad similares a los que existen en países como Estonia o
Croacia y queda lejos de la media de los países de la Unión Europea[2].
También se ha disparado en estos cinco años la distancia entre ricos y pobres. Tomando como referencia los países de mayor renta de la Unión, el crecimiento de la desigualdad en España más que duplica el de Francia, triplica el de Alemania y es casi cinco veces mayor que el de la media de la UE-15. En cifras, resulta que la renta correspondiente al 20% más rico de la población española y al 20% más pobre pasó de un valor de 5,3 en 2007 a otro de 6,9 al término de 2010. Es el mayor incremento de desigualdad de los 27 Estados de la UE3.
El efecto de la crisis en la salud Pública
David Stuckler[4] y
Martin McKee[5]
postularon que el peor escenario, en términos de salud, para afrontar las
crisis económicas es cuando: se implementan cambios económicos de forma rápida,
se debilita la capacidad de amortiguación que tiene las redes de protección
social (formales e informales) y se facilita el acceso al alcohol y las drogas.
La primera lección que deben aprender nuestros gobernantes es que con decretazos como el RD 16/2012 y sus políticas de ajuste rápido, disminución del gasto social y debilitamiento de las redes de prevención y apoyo (social, educativo y de salud), también en sanidad, vamos de cabeza al peor escenario.
Las crisis económicas tienen un menor coste en salud si las redes sociales formales e informales de bienestar social consiguen amortiguar el efecto:
·
Redes sociales informales. La familia, los amigos, los vecinos o los miembros de asociaciones aportan
ayuda, información (sobre oportunidades laborales, derechos, etc.), asesoría y
apoyo, para que los ciudadanos más desfavorecidos superen los malos momentos. Expertos
como Albert Bandura han aportado suficiente evidencia empírica de que la
cohesión social es buena para la salud[6].
·
Políticas de protección social y de empleo: No se trata de hipótesis, existe
evidencia suficiente para relacionar desprotección social y aumento de la mortalidad como el estudio de Stuckler et
al que estimaron que por cada 80 € recortados por persona en ayudas a
desempleados, discapacitados, jubilados, familias y niños, la mortalidad
general puede incrementarse casi un 1%, la debida a problemas relacionados con
el alcohol puede subir un 2,8%, las muertes por tuberculosis aumentarían un
4,3% y la mortalidad cardiovascular un 1,2%[7] .
·
Afiliación sindical. Los dos anteriores factores (pertenencia a organizaciones y políticas de
protección social fuertes) está asociado estadísticamente la pertenencia a
organizaciones sindicales. En el estudio de McKee5 de los 29 países
de la OCDE, se vio que la densidad sindical (el % de trabajadores afiliados a
los sindicatos) esta positivamente asociada con el gasto social, medido en
forma de presupuesto para atención sanitaria, pensiones, ayudas para la
discapacidad, vivienda, políticas activas de empleo y otras políticas sociales.
·
Programas preventivos. Los ajustes presupuestarios que ha sufrido Grecia, han supuesto el
desmantelamiento de un tercio de todos los programas comunitarios de prevención
a nivel de calle, entre 2009 y 2010. Su posible relación con el incremento de
las infecciones de VIH e ITS, el consumo de heroína y los suicidios es una
hipótesis más que plausible[8].
¿Los
recortes sociales amenazan la paz social?
La estructura
pública de estas redes se está adelgazando peligrosamente y se prevé que lo
haga más a partir de las nuevas directrices presupuestarias. Entre estos
servicios en peligro se encuentran los socio-educativos de apoyo, los de prevención
de drogas, las redes de atención a drogadictos, los de educadores sociales y de
calle, los de cuidados de ancianos y discapacitados, los agentes de igualdad,
los mediadores y animadores socio-culturales y los programas preventivos y de
promoción de la salud. A lo que se suman los recortes en el propio sistema
público sanitario.
Si se debilitan más
las redes sociales formales, las redes informales, como la familia, se
sobrecargarán aún más y serán incapaces de frenar el golpe.
No es posible
aventurar que ocurrirá en nuestra sociedad si los ciudadanos cada vez son más
pobres y tiene peor acceso a los servicios públicos como la sanidad o la
educación. Este escenario es tan terrorífico que debemos esforzarnos por luchar
contra todas estas barbaridades y no conformarnos cuando parece que nos
gobiernan contables y no políticos legitimados por los votos de los ciudadanos.
El Sistema Nacional de
Salud necesita a las redes sociales para garantizar su sostenibilidad y
solvencia
Hasta ahora el esfuerzo de
profesionales y ciudadanos ha conseguido mantener la sostenibilidad (capacidad
de mantener el sistema tal como es) demostrando una robusta solvencia (de
respuesta a las necesidades en un contexto de restricciones presupuestarias).
Pero este estado de cosas no podrá
mantenerse si el apoyo público a las redes sociales se debilita aún más.
Nos acercamos peligrosamente a una gran
brecha social y económica entre ricos y pobres cuyos efectos serían
catastróficos.
¿Hay
soluciones?
Las hay. Y muchas. En este blog encontraréis aportaciones
de ciudadanos que parecen tener más sentido común que algunos legisladores.
Debemos seguir
denunciando injusticias como que en el actual contexto de crisis, el gasto
militar en España, en el año 2011, fuera de 17.248 millones de euros, un 1,62%
de nuestro PIB y un 4,76% de los Presupuestos Generales del Estado. Esto se tradujo
en un gasto de 47 millones al día en inversiones armamentísticas.
Para poner en
valor esta cifra, podemos apuntar que los presupuestos de algunos ministerios
como Sanidad y Política Social, fue 2.553 millones de euros, Educación, 2.797;
o Justicia, 2.564.
Hace falta diálogo social. Es urgente. Y no olvidemos que es responsabilidad de
todos luchar democráticamente por proteger el gasto social.
Nuestro futuro inmediato depende de
ello.
Referencias
[i] El País. Sociedad.La crisis
dispara las diferencias entre ricos y pobres en Españahttp://sociedad.elpais.com/sociedad/2012/02/22/actualidad/1329941878_797455.html
[2] Eurostat. http://epp.eurostat.ec.europa.eu/portal/page/portal/eurostat/home/
[3] OECD. http://www.oecd.org/social/socialpoliciesanddata/dividedwestandwhyinequalitykeepsrising.htm
[4] Stuckler D, King L,
McKee M. Mass privatisation and the post-communist mortality crisis. Lancet 2009;373(9661):399-407.
[5] McKee M, Stuckler D.
The assault on universalism: how to destroy the welfare state. BMJ. 2011 Dec
20;343:d7973. doi: 10.1136/bmj.d7973. PubMed PMID: 22187190.
[6] Bandura A. Health Promotion by
Social Cognitive Means. Health Educ Behav April 2004 vol. 31 no. 2 143-164
[7] David Stuckler, Sanjay
Basu, Martin McKee. “Budget crises, health, and social welfare programmes”. BMJ
2010;340:c3311. Accesible en: http://www.bmj.com/cgi/content/full/340/jun24_1/c3311
[8] Kentikelenis A,
Karanikolos M, Papanicolas I, Basu S, McKee M, Stuckler D. Health effects of
financial crisis: omens of a Greek tragedy. Lancet. 2011 Oct 22;378(9801):1457-8.
Epub 2011 Oct 9. PubMed PMID: 21988763. accessible en: http://www.thelancet.com/journals/lancet/article/PIIS0140-6736%2811%2961556-0/fulltext









